Notas
Minimalismo para todos los días

De tanto en tanto me gusta hacer alguna “mini limpieza” en casa, revisar armario, gavetas del baño, cocina… me resulta una buena manera de mantener todo al día y en orden. Y lo más importante de todo: cambiar el chip de guardar “por si acaso” y dejar ir lo que no se usa.

Para mí, todo está en la simplicidad y en enfocarme en ser consumidora responsable. Es detenerme a pensar en cada objeto que entra a la casa. Es más sencillo así, a que llenarme de una montaña de cosas que no quiero, no uso, no me gustan o que no tienen utilidad, para luego tener que hacer esa súper limpieza y descarte.

La gran pregunta del millón… ¿Cómo lo hago?

1. Tengo una lista de deseos.

Si me viene a la mente algo que quiero o que siento que necesite, en vez de ir impulsivamente a comprarlo, lo primero que hago es apuntarlo en mi lista de deseos y le pongo la fecha. Bien sea ropa, tecnología, artículos deportivos, algo para la casa… lo apunto a la lista. Eso me da oportunidad de buscarlo en tiendas, internet, apps… ver exactamente qué es lo que quiero y el precio. Usualmente lo dejo “reposar” en la lista por un tiempo y de tanto en tanto reviso. Con frecuencia, termino tachándolo porque ya no lo quiero-necesito o hasta me olvidé de que lo había apuntado.

2. Doy preferencia a comprar de segunda mano.

Si definitivamente voy a comprar algo, primero me paso por una tienda de segunda mano o incluso apps. Además de ser más económico y más sostenible, sé que al requerir más esfuerzo y dedicación para comprarlo, es un freno ante las compras impulsivas y no necesarias.

3. Compro pensando en durabilidad.

Creo que está bien gastar un poco más si sabemos que es algo de calidad y que va a durar más. Me gusta elegir productos que me encanten y que no sean perjudiciales para mí, los animales o el planeta.

4. Casi casi, tengo un armario cápsula.

He hecho tantas revisiones de lo que tengo y descartes, que prácticamente sin darme cuenta, terminé con lo que llaman un “capsule wardrobe”. Y es que ¿para qué tener más si me pongo lo mismo una y otra vez?

Viendo atrás, la cantidad de ropa que tenía –y que no me ponía- me hace feliz saber que ahora pertenecen a alguien que las necesita o que las disfruta más que yo.

5. Hago mini limpiezas y descartes.

Tal cual lo que mencionaba antes…  cada cierto tiempo voy revisando las cosas que tengo, lo que realmente uso y lo que no, lo que me gusta y lo que no, y así, he ido sacando lo innecesario, sin uso, que no me gusta, etc. A veces es un proceso que ocurre de forma natural, cuando quizás abro una gaveta y digo: ¿y yo qué hago esto? ¡pa´fuera!

Es una forma de mantener todo a mano, saber exactamente lo que tengo, y evitar la molestia de acumular. Que cuando pase un montón de tiempo me dé cuenta de la montaña de cosas que he ido acumulando y de las cuales necesito deshacerme.

6. Ordeno de forma rutinaria.

¡No temas! Es más fácil de lo que crees… Para mí, basta con 15 minutos al día para ordenar un poco el piso: guardar platos, acomodar lo que está fuera de lugar, aspirar… Créeme, es más fácil hacer un poquito cada día, a que dejar que se acumule y tener que hacerlo todo junto.

7. Planeo las comidas.

No es que vaya con un calendario en mano y con un menú específico para cada día. Más bien pienso en qué tanto estaremos en casa durante los próximos días y cuánto comemos. Me fijo en lo que ya tengo en la nevera y la despensa y hago mi lista de compra. Esto me ayuda a hacer rendir más el presupuesto y a evitar el despilfarro. Ah, y procuro no ir a comprar con hambre para evitar compras impulsivas.

Algo que a mí me ayuda mucho es cocinar más cantidad y guardar para los próximos días, me ahorra tiempo y energía. Esto lo hago con galletas, legumbres, arroz, quinoa.

8. Aprendí a decir ¡no!

Aunque lo haya dejado para el final, es el punto más importante ¿Cuántas veces me han regalado cosas? y peor aún ¿cuántas veces ha aceptado cosas que no quiero, que no me gustan o no necesito? ¡sí! demasiadas veces. Pero de hace un tiempo para acá cambié mi mentalidad.

Decir no, no tiene nada de malo, simplemente es ser consecuente con mis ideas y mi forma de ver la vida. Claro, tratando siempre de ser honesta en el por qué, no ser grosera ni mucho menos malagradecida.

Sé que a estas alturas quizás parezca que me desvié completamente del tema del minimalismo, pero –por lo menos para mí- el minimalismo es simplicidad, y es algo que me gusta aplicar en todos los aspectos de mi vida.

Mucha gente cree que ser minimalista es no tener nada o tener un número limitado de posesiones. Para mí, se trata de aprender a ser selectiva con lo que permito que entre a mi vida.

Y tú ¿te consideras minimalista?

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